Vicente de Paúl, Carta 1351: A Marcos Coglee, Superior de Sedan

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1976 · Fuente: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
Tiempo de lectura estimado:

4 de diciembre de 1650

No dudo del gran interés del señor gobernador por el servicio del rey y de la ciudad; todo el mundo lo conoce y se habla de su gobierno como del de los más acertados del reino. Seríamos dichosos si nosotros sintiéramos un ardor semejante por la gloria de Jesucristo.

La buena disposición que usted tiene para la santa obediencia le obtendrá, según espero, las gracias de las que usted cree tener necesidad para dirigir bien a la comunidad y a la parroquia. Deje conducir usted a Nuestro Señor y él gobernará todas las cosas en su lugar; póngase en sus manos y, siguiendo su ejemplo, obre siempre con humildad, con suavidad y con buena fe; ya verá cómo todo va bien.

Me compadezco de sus fatigas, que son tan grandes, y que incluso aumentan mientras disminuyen sus fuerzas por las enfermedades de dentro y de fuera; es Dios el que lo permite todo esto; pero esté seguro de que no le impondrá una carga tan grande, sin que él mismo le ayude a sostenerla; él será su fuerza, así como también su recompensa, por los servicios extraordinarios que usted le rinde en esta ocasión tan difícil. Tres hacen más que diez cuando Nuestro Señor echa una mano; y la echa siempre que quita los medios para hacerlo de otro modo. No podemos enviarle a nadie; procuraremos sin embargo ayudarle con nuestras oraciones. Las hemos hecho en común y en particular por la mejoría de sus enfermos, especialmente por el padre Dufour, que se encuentra en peligro. ¡Dios mío! Padre, ¡cuán apenado estoy y cuánto temo verme privado de tan buen siervo de Dios, al ver tantas almas como gana para Jesucristo! Esta consideración se lo recomendará a usted mucho más de cuanto yo pudiera recomendárselo, pues sé además que lo quiere usted con mucho cariño y que es imposible añadir más a los cuidados que tiene usted con él. Cuídese también usted, por favor; cuide de su salud para el servicio de Dios y el consuelo de los afligidos.

Me pregunta usted si un superior particular puede deponer por sí mismo a los oficiales de su casa. Sí puede hacerlo con los que él mismo ha nombrado, pero no con los demás que le haya impuesto el general o el visitador, como ocurre con el asistente.

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