Toulouse, 30 de noviembre de 1650
Padre:
El dador de la presente, señor de Ciron, canciller de la universidad de Toulouse, va a París y desea tener el honor de conocerle; por eso me he sentido obligado a encomedarle esta carta, para asegurarle que se trata de una persona no solamente distinguida por su condición, ya que es hijo y padre de Presidente en el parlamento, sino sobre todo por su virtud y su piedad muy singular. Es uno de los eclesiásticos que he conocido por estas tierras más de Dios y más desinteresado, del cual espero que la iglesia obtendrá grandes servicios. Va a París para algunos asuntos de importancia de la gloria de Dios, que él mismo le comunicará a usted. No dudo, de que al saber de quién se trata, le atenderá debidamente. Con todo mi corazón le suplico, padre, que tome en consideración todo lo que habrá de indicarle. Hágame el honor de creerme, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
NICOLAS
obispo de Alet
Dirección: Al padre Vicente, superior general de los sacerdotes de la Misión en San Lázaro.







