Sus cartas, señor obispo, me ha encontrado tan lleno de respeto por su sagrada persona y de deseos de obedecerle que me atrevo a decir que casi he tenido continuamente ante la vista el mandato que me ha dado. No encuentro nunca a la persona que usted sabe sin decirle una palabra sobre el asunto. Sin embargo sé muy bien, señor obispo, que está usted tan por encima de lo que se imagina ser como la montaña sobre el valle. Pero como no puedo servirle a su gusto más que haciendo lo que usted desea, procuraré hacerlo en esta ocasión como en todas las demás.
Vicente de Paúl, Carta 1336: A un Obispo

[Entre 1643 y 1652]






