Vicente de Paúl, Carta 1335: A Claudio Dufour

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1976 · Source: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
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París, 5 de noviembre de 1650

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Me parece, padre, que ya me ha hablado usted en otras ocasiones de ese proyecto sobre el que ha empezado a pensar de nuevo hace poco, y que ya entonces, después de haber discutido despacio las razones que le movían para hacerse cartujo, éstas cedieron ante las otras que le exigían continuar en la condición en que le ha puesto la Providencia. Y como luego me indicó usted varias veces que sentía deseos de dedicarse a la salvación de los pueblos lejanos, se ha presentado ahora la ocasión y le he ofrecido a Nuestro Señor para ello; más aún, he enviado a Roma su nombre, para que lo apruebe, una vez que el nuncio de aquí l, a quien se lo propuse anteriormente, le aceptó a usted, según las facultades que le ha dado Roma. Así pues, ya está usted puesto en manos de la adorable Providencia para esta finalidad.

La razón por la cual no se lo dije antes es porque todavía estamos sin saber si el barco partirá a finales de enero, como se ha dicho, y porque sé muy bien que no es preciso andarse con miramientos ni temores con usted. Ese lugar está en la India oriental, en donde se encuentra el padre Nacquart; es una isla de 350 leguas de larga, que se llama Madagascar, o por otro nombre isla de San Lorenzo, que está más allá de la línea y a unos tres o cuatro grados más acá del trópico de Capricornio. Le envío la relación que me mandó el padre Nacquart. Padre, ¡cuánto consuelo sentirá usted al ver tanta posibilidad de conseguir grandes frutos! Hay muchos cartujos a los que les gustaría salir y podrían hacerlo, o al menos puede decirse que sería bueno desear que salieran de su claustro para llevar a cabo una obra tan importante. Estamos pensando en enviar allá tres o cuatro sacerdotes y dos hermanos y empezamos a ir reuniéndolos para ello. Tenemos aquí a un joven de Bretaña, que ha estado allí y que ha entrado en la compañía con deseos de volver; es un joven muy bueno, Bien, padre, no piense ya más en los cartujos; Nuestro Señor le llama desde más lejos; él le acompañará y continuará por usted y con usted la misión que comenzó cuando estaba en la tierra. Padre, ¡qué dicha haber sido escogido por Dios para una obra de las más importantes para la que puede ser llamado un sacerdote!

No le diré más; Nuestro Señor le dirá todo lo que queda por decir. Soy en su amor y en el de su santa Madre su muy humilde servidor.

VICENTE DEPAUL

indigno sacerdote de la Misión

Podrá mandarse leer la relación en el refectorio. Así se lo pido al padre Coglée y abrazo a toda esa compañía, postrado en espíritu a sus pies, encomendándome a sus oraciones.

Dirección. Al padre Dufour, sacerdote de la Misión, en Sedán.

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