P. Vicente Ferrer y Puig.—Hemos escrito extensamente su vida en el primer tomo de los Visitadores y reunido allí cuanto pudimos averiguar acerca de tan esclarecido Misionero. Aquí sólo diremos que nació en Manes el 26 de octubre de 1721 y, casi concluida la carrera eclesiástica, entró en la Congregación el 2 de junio de 1743 y dos años después, siendo ya diácono, hizo los votos. Le dedicaron algunos años a enseñar filosofía a los jóvenes Misioneros. Consagróse luego con celo incansable a las misiones y ejercicios, primero en la casa de Barcelona y después, de 1754 a 1765, en la de Mallorca. Este último año fue nombrado superior de la casa de Guisona y de allí pasó a serlo de la de Barcelona. Al ser erigida en el verano de 1774 la Provincia de España, fue puesto como Visitador al frente de la misma y la gobernó con notable acierto durante siete años. Por último, fue director de novicios y, en fin, superior de la casa de Barcelona, donde acabó santamente sus días el 28 de agosto de 1789, dejando una estela de santidad, sabiduría y amor al trabajo, que no se borrará jamás. Sus numerosos trabajos piadosos son todavía consuelo y luz para muchas almas. (Los Visitadores de la Congregación…, páginas 1-125. Madrid, 1928.)
Vicente Ferrer y Puig







