El actual movimiento feminista es especialmente crítico ante el comportamiento teórico y práctico de la Iglesia con respecto a la igualdad hombre-mujer. La Iglesia es machista, afirman acusatoriamente las feministas. Tal acusación no carece de algún fundamento. Pese a las tímidas declaraciones bien intencionadas del Concilio Vaticano II y de algunos de los últimos Papas, los pasos dados son lentos y las medidas concretas escasas respecto a la igualdad hombre-mujer en la Iglesia.
¿Tal acusación es verdadera referida a Vicente de Paúl? Ciertamente que él no es ningún teórico defensor de las reivindicaciones feministas. Tales reivindicaciones eran el tema de las discusiones que tenían lugar en la casa de Mme. de Rambouillet, que Vicente de Paúl conoce, pero ante las que permanece ausente y lejano. Ellas inspiraron a Moliére «Las Preciosas ridículas». Vicente de Paúl fue un hombre práctico en todo. Desde su opción por los pobres busca la eficacia en todas las instituciones que funda y las acciones que emprende. Tanto las jóvenes aldeanas como las damas de la ciudad pueden contribuir a que la humanidad no sea tan inhumana con los pobres. Conoce y reconoce los valores, las energías, las intuiciones de la mujer. Vicente de Paúl lucha para que nada ni nadie sea obstáculo a que esos valores, energías e intuiciones femeninas se desplieguen con -toda su potencialidad en favor de los pobres.
Vicente de Paúl confía en la mujer. En las Cofradías de la Caridad se decide por votación quiénes de entre ellas ocuparán los cargos de dirección y administración. La fundación de las Hijas de la Caridad conlleva una serie de innovaciones totalmente originales en las organizaciones femeninas de la sociedad y de la Iglesia del siglo XVII. Cree que desde la vivencia de unas convicciones profundas, que él les transmite, ellas son capaces de superar los obstáculos y dificultades que ofrecen las calles de París, los campos de batalla, las casas de los enfermos… El espacio de la actividad de estas mujeres no será el convento, ni las defensas de su virtud, la celda, las rejas, el hábito o el velo, sino la rectitud de intención, la modestia y Dios que cuida de ellas para servir a los pobres.
El trato en igualdad a.mujeres de distintas clases sociales, el sentido de justicia que les inculca, la promoción y capacitación de las jóvenes por la lectura y técnicas sanitarias que aprenden, las responsabilidades, el trabajo, la capacidad de decisión, la inserción en los centros y campos de servicio social, educativo y sanitario…, hacen de Vicente de Paúl el promotor de los derechos de la mujer en la sociedad y en la Iglesia de su tiempo.
Tomado de Imágenes de la Fe, número 195, año 1985
Número monográfico dedicado a san Vicente de Paúl.
Preparado por los padres paúles José Mª Ibáñez, Fernando Quintano y Celestino Fernández






