II: RESPUESTAS
Vicente de Paúl, a partir de las experiencias motivadoras vividas, se siente impulsado a dar respuesta. El Señor le pide que dedique su vida a la evangelización de los pobres, a continuar la misma misión de Jesucristo. Y no duda en poner manos a la obra con entusiasmo.
La primera respuesta, cronológicamente, serán las misiones populares. Más adelante descubrirá que el Señor le llama a prolongar la misión hasta los países lejanos y no dudará en entregar a sus mejores misioneros para esa obra. Sus principales instituciones, la Congregación de la Misión, las Cofradías de la Caridad y las Hijas de la Caridad, las pondrá también al servicio de la misión. Son las principales respuestas que va dando Vicente de Paúl y que presentamos en las páginas que siguen.
- LAS MISIONES POPULARES
Las misiones populares son la respuesta vicenciana inmediata ante el descubrimiento de que los pobres necesitan ser evangelizados (experiencia de Gannes-Folleville).
1.1. Las misiones en la Iglesia francesa del siglo XVII
Las misiones vicencianas nacen en el contexto eclesial de reforma institucional y renovación espiritual. La Iglesia de Francia se encuentra en pleno esfuerzo reformador potenciado por el Concilio de Trento, dentro de una sociedad oficialmente cristiana.
- Taveneaux asegura que el siglo XVII marca en Francia el apogeo de la Reforma católica y que sus primen décadas son los tiempos de las reformas, de la institución de seminarios, del origen de las grandes obras espirituales y de la instrucción de los fieles, que va consolidándose a través del catecismo, la predicación y las misiones. Señala también el auge de la pastoral caritativa que testimonia la unidad entre la fe y las obras expresada por los reformadores católicos, entre los que destaca Vicente de Paúl.
Es en el siglo XVI y comienzos del XVII cuando, gracias sobre todo a jesuitas y capuchinos, Francia recoge la institución de la misión parroquial, pero con características provenientes de las misiones de Italia: intensidad de los ejercicios, insistencia puesta en la predicación de estilo muy grandilocuente y una corta duración. Vicente de Paúl llegará a introducir una profunda modificación en dichos métodos.
- Delumeau considera las misiones que se dieron en Francia a lo largo del siglo XVII como uno de los grandes acontecimientos sociales de la época. Junto al movimiento espiritual, contribuyeron a la realización de la reforma y a la cristianización del país, llegando al mundo rural y a las clases populares. También en el acercamiento de la misión al mundo rural y popular jugó un papel importante Vicente de Paúl.
Suelen distinguirse dos tipos de misiones: unas orientadas a combatir la herejía y a los protestantes, y otras a instruir a los católicos. El florecimiento de las misiones se aprecia al constatar el número de hombres y congregaciones que se dedicaron a este apostolado: desde París lo hacen el Oratorio, Vicente de Paúl y su Congregación de la Misión, Adrián Bourdoise, Olier; desde las provincias, los Clérigos de la Misión, los Padres del Santo Sacramento, los Misioneros del Clero, los Eudistas, los misioneros de Périgueux, los misioneros de San José…
Las misiones parroquiales entre católicos se identifican como una forma de apostolado: un grupo de misioneros durante un cierto tiempo predican, catequizan y administran los sacramentos, especialmente la confesión, en una o varias parroquias, con la finalidad de convertir e instruir a los fieles y de hacer que se comprometan en una vida cristiana más regular y consecuentel 16. Este tipo de misión pretendía, más que conversiones espectaculares, conversiones de corazón, a nivel individual y a nivel de comunidad cristiana, para lo que se servía de la instrucción, los sacramentos, las plegarias, los sermones y las diversas iniciativas que asegurasen la perseverancia en la fe.
La naturaleza y organización de las misiones realizadas en la Francia del XVII dependían tanto de las familias misioneras y del lugar misionado, como de la duración de la misión, que por cierto era muy variable, con tendencia a dar un tiempo suficiente para la instrucción y para que todos pudieran cumplir con sus deberes religiosos.
En su organización se tenía en cuenta el tiempo más propicio para hacerlas, aunque no siempre parece que se podía hacer en el momento ideal, debido a las preferencias de los obispos, de los párrocos, de los bienhechores y a las posibilidades de personal y de fondos. Mientras las misiones vicencianas se interrumpen durante la siega y la vendimia, otros misioneros predican durante todo el año, procurando que los ejercicios de la misión no impidan las ocupaciones cotidianas.
La cuestión económica no debía preocupar a los misioneros, ni recaer sobre la propia misión. Un principio común a todas era que la misión debía ser gratuita, por razones prácticas y teológicas, subvencionándose por medio de fundaciones y donativos.
Con los permisos necesarios del obispo, llegaban los misioneros al lugar de la misión, donde antes de comenzar se informaban sobre la población y el clero, sobre las necesidades particulares del lugar y sobre los abusos que pudieran existir. «Después de la entrevista con el párroco, desconfiado, indiferente o favorable con respecto a las misiones, un aliado a conquistar o a conservar, todo está preparado para entrar en la lucha contra la ignorancia, la negligencia y los malos hábitos».
1.2. Origen y finalidad de las misiones vicencianas
El 25 de enero de 1655 dice Vicente a los misioneros hablando sobre los orígenes de la Congregación de la Misión:
«Nunca había pensado nadie antes en ello, no se sabía lo que eran las misiones; tampoco yo pensaba en eso ni sabía lo que eran; y en esto es donde se reconoce que se trata de una obra de Dios: pues donde no tienen parte alguna los hombres, Dios es el que obra…».
Expresa con esas palabras que no entraba en sus proyectos el dedicarse a las misiones, ni el fundar una congregación para dedicarse a ese ministerio. Sin embargo, lo que comenzó siendo una experiencia personal pasó poco a poco a ser una realidad comunitaria.
La actividad misionera de Vicente de Paúl comenzó, como sabemos, en Gannes-Folleville en enero de 1617: «… Esto dio origen a que se siguiera con el mismo ejercicio en otras parroquias de las tierras de dicha señora [Margarita de Silly, señora de Gondi] durante varios años, hasta que se le ocurrió la idea de mantener a varios sacerdotes que continuasen estas misiones, y para ello nos dio el colegio de Bons-Enfants, donde nos retiramos el padre Portail y yo; tomamos con nosotros a un buen sacerdote, al que entregábamos cincuenta escudos anuales. Los tres íbamos a predicar y a tener misiones de aldea en aldea».
Son los primeros pasos de la misión vicenciana, en los que san Vicente trabaja solo o ayudado por otros sacerdotes y religiosos. E Coste señala que de 1617 a 1625 Vicente evangeliza las villas, burgos y aldeas de las tierras de los Gondi, unas cuarenta localidades, haciendo lo mismo en otras partes. En las misiones de esta época se bosqueja y se va configurando con la experiencia el esquema de misión vicenciana: predicación que conduce a la confesión general, instrucción por medio de la catequesis y servicio material y espiritual a los pobres por medio de la fundación de las caridades.
La misión vicenciana tiene su origen en una situación de abandono espiritual y material de los pobres del campo y en la experiencia social y religiosa vivida por san Vicente. Escribía éste en 1631 al padre Du Coudray, que se encontraba en Roma procurando la aprobación pontificia de la Congregación de la Misión: «Es preciso que haga entender que el pobre pueblo se condena por no saber las cosas necesarias para la salvación y no confesarse. Si Su Santidad supiese esta necesidad, no tendría descanso hasta hacer todo lo posible para poner orden en ello; y que ha sido el conocimiento que de esto se ha tenido lo que ha hecho erigir la compañía para poner remedio de alguna manera a ello».
El abandono espiritual de la gente del campo es la motivación central a la que intenta responder la Misión. Así lo dice Vicente de Paúl al Papa Inocencio X en 1650:
«La finalidad de nuestro instituto, beatísimo Padre, es la salvación de las pobres gentes del campo, por lo cual vamos de aldea en aldea instruyéndolos, oyéndolos en confesión general, acabando con sus diferencias y atendiendo al alivio de los pobres enfermos. Tales son nuestros trabajos en el campo».
La finalidad de la misión vicenciana es la salvación de las gentes del campo. Salvación espiritual en primer lugar, pero también salvación material. Para llevar esa salvación al pobre pueblo, según L. Mezzadri, «la misión en el pensamiento de san Vicente, debía partir del anuncio y de la catequesis: eso debía fundamentar la comunidad. Constituída en caridad, la comunidad debía asumir todo entero, el problema de los pobres bajo todas sus modalidades y gradaciones».
Para conseguir esta finalidad, la misión se propone unos objetivos intermedios:
- a) Instruir al pueblo
En la documentación vicenciana aparece siempre la instrucción del pueblo como el primer objetivo de misiones; esto las diferencia de otros tipos de misión indica la importancia que las misiones vicencianas dan la penetración del mensaje cristiano por medio de la predicación y la catequesis.
La Bula papal «Salvatoris Nostri» que aprueba la Congregación de la Misión, recoge así este primer objetivo: «En los lugares a donde sean enviados enseñarán a los ignorantes los divinos preceptos, los instruirán en los rudimentos de la doctrina cristiana […], le dirigirán al pueblo alocuciones familiares acomodadas a su comprensión y le enseñarán el catecismo».
- b) La confesión general
Recordemos que el inicio de la actividad misionera vicenciana fue motivado por la confesión general del anciano de Gannes, situándose desde entonces como uno de los objetivos de la misión. La confesión de los pecados de toda la vida pasada se hacía necesaria por razones jurídicas y ambientales. Vicente de Paúl conoce por experiencia las deficiencias que existen en este campo, tanto por parte de los fieles, como por parte del clero poco preparado, que desconoce la fórmula de la absolución, que cobra por administrar el sacramento o hace confesiones comunes en voz alta. Les dice a los misioneros en 1658: «Además hay otro motivo para asistir a los pueblos: es en relación con los que no hacen buenas confesiones y que se callan adrede algunos pecados mortales; porque esas gentes no reciben la absolución y, al morir en ese estado, se condenan para siempre. ¡Y cuántos encontramos que se callan por vergüenza! No dejan de ir a confesarse y a comulgar; pero de esas buenas acciones ellos hacen otros tantos sacrilegios».
c.- El establecimiento de la Cofradía de la Caridad
Con la institución de las Caridades, la misión adquiere el doble aspecto de la evangelización como salvación espiritual y material de los pobres. Las Caridades pretendían contribuir a través de la asistencia material del pobre a su salvación espiritual, instruyendo en las verdades de la fe, disponiendo a recibir los sacramentos, exhortando a llevar una mejor vida cristiana. En cierto modo se puede decir que son una expresión viva del pensamiento vicenciano sobre la evangelización, según el cual la misión no sólo instruye, sino que también debe asistir a los pobres materialmente.
- Ferté señala que en las parroquias de la diócesis de París por las que pasaron Vicente de Paúl y sus misionero se establecieron cofradías de la Caridad, cuya actividad se prolongó hasta fines del siglo XVIII, y que otros misioneros reconociendo los beneficios de las Caridades, adoptaron, esta práctica siguiendo el modelo vicenciano.
Arreglo de pleitos y discordias
La supresión del odio, de las enemistades y de la desunión de una parroquia, así como la legalización de matrimonios clandestinos, restitución de bienes robado y la reconciliación de pecadores públicos, es un objetivo, confirmado en la bula «Salvatoris Nostri» y testimoniado en las relaciones de las misiones. Restablecer la paz en las parroquias divididas, poner fin a las querellas, según los historiadores, es un resultado que no se puede negar al esfuerzo de los misioneros.
La encarnación de la evangelización en la realidad, la interconexión entre la misión y la situación, se debe en gran parte a Vicente de Paúl, de quien dice J. Delumeau que ha tenido la visión más clara del panorama sociológico y religioso de su tiempo, de ahí que sea el creador de la primera congregación propiamente misionera dedicada especialmente a «las pobres gentes del campo».







