A fin de que los sacerdotes de la Misión cumplan con sus obligaciones, tanto con dichos capellanes como con los forzados de las galeras, éstas serán las principales preocupaciones que habrán de tener en cuenta cuando visiten las galeras:
1º Deberán informarse de si se hacen en las galeras las oraciones de la tarde y de la mañana y si, durante ellas, permanecen todos con la debida compostura para escucharlas.
2º De si hay alguien que blasfeme el nombre de Dios, en contra de las prohibiciones que se han hecho, y si los oficiales hacen pagar la multa a los que faltan.
3º De si los capellanes se preocupan de visitar y consolar a los enfermos a menudo, de confesarles, ayudar a los moribundos; y de si, en los días de fiesta mayor, están allí desde el día anterior para confesar a la gente.
4º Informarse de si hay herejes convertidos, hablándoles en particular para animarles a perseverar y a frecuentar los sacramentos; y hacer algo parecido con los turcos que quizás se hayan convertido y bautizado hace poco.
5º De si los capellanes dicen la santa misa todos los domingos y días de fiesta, si acuden a vísperas o si las dicen sin ellos.
6º Preguntar si hay herejes que frecuentan las galeras para hablar con los que son de su partido.
7º Informarse también de si hay herejes o turcos que muestren algunas buenas disposiciones para entrar en la iglesia, a fin de procurarles la instrucción necesaria.
8º Preguntar si hay enfermos y si se han confesado, si les visitan y tratan los médicos y cirujanos en sus enfermedades, si se les da el potaje, la carne y el pan de lo ordinario.
9º Informarse de si se comete algún exceso los domingos y días de fiesta, si se permite el juego antes de la santa misa, así como también la venta de alguna mercancía.
10º Si se permite la entrada de mujeres y de muchachos, y si se permite que algunos de esos muchachos duerman en dichas galeras.
11º Hay que tener cuidado de que todos los galeotes tengan camisa, calzones, casacas, abrigos, gorros y medias; observar también si hay doble tienda en dichas galeras, preguntar si se les da el pan en la cantidad que es preciso, si es bueno, si les dan habichuelas todos los días. Sin embargo, hay que informarse de este artículo y de los dos anteriores lejos de la presencia de los oficiales.
12º Informarse de los inválidos que haya en las galeras y procurar estar en las visitas de los comisarios para solicitar su benignidad. Estas visitas deberán hacerse dos veces al ano, en los meses de mayo y octubre.
13º Acudir también a dichas galeras, especialmente dos días antes y las vísperas de las fiestas principales, para excitar a los galeotes a confesarse y buscar confesores para que ayuden a los capellanes, sobre todo para los italianos y españoles, y para disponerles más fácilmente a la confesión y comunión, dándoles los domingos anteriores a esas fiestas algunas pláticas y exhortaciones, y hacerlo así siempre que puedan durante el ano.
14º Finalmente hay que procurar, en cada visita, consolar a algunos de los más afligidos, así como también a aquellos que han terminado su condena, ofreciendo a Dios algunas oraciones por ellos.
15º Cuando se advierta alguna cosa que sea preciso remediar en las galeras se consultará con la Compañía y, si la cosa urge, se tratará con el superior de la misma para, según lo que aconseje, aplicar los remedios necesarios.







