Vicente de Paúl, Documento 106: Acta De Union Del Colegio De Bons-Enfants A La Congregacion De La Mision

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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8 junio 1627

Juan Francisco de Gondy, arzobispo de París por la gracia de Dios y de la Santa Sede apostólica, consejero real en el consejo de Estado y en el consejo privado, gran maestre de la capilla real, a todos los que vean las presentes, salud.

Hacemos saber que, habiendo visto la súplica que nos presenta el maestro Vicente de Paúl, presbítero de la diócesis de Dax *, licenciado en derecho canónico, capellán y director de la capilla, casa y colegio de Bons-Enfants, junto a la puerta de Saint-Victor, fundado en la universidad de París, a fin de unir, agregar e incorporar dicho colegio de Bons-Enfants, junto con sus derechos, pertenencias y rentas, mediante cesión pura, libre y simple de dichos oficios por parte del señor de Paúl, director de dicho colegio, o por su legítimo procurador, en nuestras manos, debido a mi cualidad de dolator ordinario, para que se entregue a la sociedad o comunidad de presbíteros de la Misión, fundada por el ilustrísimo y excelentísimo señor Don Felipe Manuel de Gondy, caballero de ambas órdenes, conde de Joigny, marqués de Iles-d’Or, nuestro hermano, y su esposa doña Francisca Margarita de Silly, baronesa de Montmirail, según contrato firmado por ellos ante los notarios reales del Chatelet de París el 17 de abril de 1625. Habiendo examinado además: dicho contrato de fundación, el decreto de legalización del mismo en el que aparece la aprobación y ratificación que de él hicimos el día 24 de abril de 1626, firmado por J. Baudouyn, las conclusiones tomadas por el promotor nombrado a este efecto, la orden que consta al pie de la mencionada súplica en el que encargábamos y comisionábamos al maestro Dionisio Leblanc, canónigo de nuestra iglesia de París y arcediano de Bria, nuestro vicario general, para que acudiese a dicho lugar y después de una visita diligente informará sobre la oportunidad o inoportunidad de dicha unión e incorporación a la mencionada comunidad; vistos también los informes diligentemente hechos por nuestro encargo y debidamente expuestos sobre la oportunidad o inoportunidad de esta unión, los testimonios abundantes sobre la antigua falta de uso y cesación de escuelas en dicho colegio, junto con la caducidad y estado ruinoso de sus edificios, tal como nos lo comunica por mandato nuestro el promotor o conocedor de causas de nuestra curia, más todas las conclusiones, actas y documentos relativos a este asunto.

Habiendo visto y examinado detenidamente todo lo que en esta cuestión habíamos de considerar y constándonos por todo ello que dicha unión, incorporación y anexión de la dirección y capilla del colegio de Bons-Enfants a la sociedad y comunidad de presbíteros de la Misión, ha de ceder en evidente utilidad de la iglesia; atendiendo que se trata de un asunto de instante necesidad y conforme a la equidad jurídica, a la mayor gloria de Dios, al provecho de toda la iglesia, al bien de la república cristiana y al beneficio copioso de esta diócesis; teniendo igualmente en cuenta los especiales y saludables frutos conseguidos por dichos sacerdotes de la Misión en los años anteriores, sus afanes y trabajos por la salvación de los fieles, sus increíbles y asiduas preocupaciones por el bien de toda la república cristiana y especialmente de esta diócesis con sus frecuentes misiones en las aldeas y pueblos de las diversas provincias de este reino, catequizando e instruyendo a las almas de los ignorantes, limpiando las conciencias de los aldeanos por medio de la sagrada confesión, junto con otras innumerables obras de piedad, caridad y religión realizadas por ellos y que en el futuro esperamos habrán de realizar, concedemos y otorgamos a la sociedad y comunidad de dichos presbíteros de la Misión el oficio de director y la capellanía del colegio de Bons-Enfants, fundado en la universidad de París, según colación, provisión y demás disposiciones nuestras, en virtud de nuestra dignidad de arzobispo de París, y que están libres y vacantes en pleno derecho por la resignación del maestro Vicente de Paúl, su último director y capellán, posesor pacífico, hecha en nuestras manos por medio de su procurador, especialmente nombrado para esto, el maestro Pedro de Glanderon, presbítero y canónigo de San Dionisio de Passy en la iglesia de París, que lo hace pura y simplemente y que nos admitimos, proveyendo por la presente de todos sus derechos y pertenencias y declarando anejos, incorporados y unidos dicha dirección y capellanía a la mencionada sociedad y comunidad de sacerdotes de la Misión perpetuamente y para siempre, en virtud de nuestra autoridad arzobispal, de forma que la anterior súplica y petición alcance plenamente su efecto. Todo ello, con la carga de que en adelante los citados padres de la Misión celebren o hagan celebrar las misas y los divinos oficios y las demás cosas que se acostumbren y estén mandadas ejecutar por las fundaciones de dicho colegio desde antiguo, sobre todo las que se contienen y prescriben en la fundación de los dos becarios de dicho colegio y en el testamento del fallecido presbítero de buena memoria, maestro Juan Pluyette, director de dicho colegio; igualmente, con la carga de una pensión anual de doscientas libras turonesas, creada por la autoridad apostólica y asignada de todos los frutos, derechos, rentas y emolumentos de dicha capilla al maestro Luis de Guyard, doctor teólogo, protonotario de la Santa Sede apostólica, mientras viviere, en la forma, lugar y términos contenidos y expresados en el documento apostólico de creación de dicha pensión; finalmente habrán de fomentar, mantener, observar y ejecutar exacta, íntegra e inviolablemente todas las cosas que están establecidas para mayor gloria de Dios y decoro de la iglesia, según las prescripciones de la fundación, creación e institución de dicho colegio, junto con los ejercicios de la mencionada Misión, tal como deben, acostumbran y están obligados a hacer, y no de otra forma, las personas fieles a la piedad y a la religión. Así lo establecemos y ordenamos mientras dure dicha comunidad o sociedad de la Misión en el ejercicio de sus funciones, confiándole al superior de la sociedad y congregación o comunidad y de la casa de dichos presbíteros de la Misión el principal cuidado, régimen y dirección de los oficios y de la capilla del mencionado colegio de Bons-Enfants. Por todo ello mandamos en virtud de las presentes al primer presbítero o notario apostólico que se destine para esto que pongan y establezcan a los mencionados presbíteros de la sociedad de la Misión en posesión corporal, real y actual de dicha dirección y capilla o que, según costumbre, se la entreguen a la persona del superior de la congregación o sociedad de dicha Misión o de su procurador, en su nombre y en su lugar, según las solemnidades establecidas y dejando a salvo los derechos ajenos.

En fe y testimonio de todo lo cual mandamos y ordenamos escribir el presente documento por medio del maestro Santiago Baudouyn, licenciado en derecho canónico, notario jurado y público de la curia arzobispal de París por autoridad apostólica y secretario ordinario de nuestro arzobispado, sellándolo debidamente con el sello de nuestra cancillería.

Dado en París, el día ocho de junio de 1627, en nuestro despacho, en presencia de los maestros Pedro Heudebert y Guillermo Thomas, beneficiados de nuestra iglesia de París, como testigos citados y llamados para este acto.

Por mandato del ilustrísimo y reverendísimo señor arzobispo de París,

BAUDOUYN

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