Vicente de Paúl, Documento 104: Cartas Patentes Por Las Que El Rey Aprueba La Congregacion De La Mision

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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[Mayo 1627]

Luis, rey de Francia y de Navarra por la gracia de Dios, a todos los presentes y venideros, salud.

Nuestro amado y fiel consejero de nuestros consejos y caballero de nuestras órdenes Felipe Manuel de Gondy, conde de Joigny, nuestro lugarteniente general en los mares de Levante y general de las galeras de Francia, nos ha expuesto y manifestado que la difunta señora Francisca Margarita de Silly, su esposa, movida de caridad con el pobre pueblo, habiendo considerado durante varios años que los habitantes de las ciudades estaban asistidos espiritualmente por gran número de personas de insigne piedad y ciencia, mientras que el pobre pueblo del campo estaba privado de este consuelo y asistencia, había entregado la cantidad de cuarenta y cinco mil libras para que sus rentas se destinasen, en forma de fundación, para el sostenimiento de unos cuantos eclesiásticos de reconocida doctrina, piedad y capacidad, con lo que se pudiera remediar de alguna manera la ignorancia del pueblo; esos eclesiásticos, reunidos en una forma de vida en común, tras haber renunciado a las condiciones y cargos de las ciudades, habrán de dedicarse por entero y solamente a la instrucción espiritual del pobre pueblo, yendo con el permiso de los prelados de nuestro reino, cada uno en los límites de sus diócesis, a predicar, confesar, exhortar y catequizar a esas pobres gentes de las aldeas, sin recibir ninguna retribución de ningún género. Después de todo lo expuesto nos suplica humildemente que aceptemos con agrado esta fundación.

Por ello, no viendo nada con tanto agrado como estas obras de piedad y caridad, y debidamente informado de los grandes frutos que esos eclesiásticos han conseguido en todos los lugares que han misionado, tanto en la diócesis de París como en otras partes, y deseando con esta ocasión gratificar y tratar favorablemente a dicho señor general, hacemos saber que nos, con nuestra gracia especial y nuestros plenos poderes y autoridad real, aceptamos, autorizamos y confirmamos dicha fundación, cuyo contrato se adjunta bajo el contrasello de nuestra cancillería, permitiendo por las presentes, firmadas por nuestra real mano, a dichos eclesiásticos que formen entre ellos dicha congregación o asociación para vivir en común y dedicarse, con el consentimiento de los señores prelados, a esos ejercicios de caridad, con la condición de que recen a Dios por nos y por nuestros sucesores y por la paz y tranquilidad de la iglesia y del estado, prohibiéndoles para ello a todas las personas, de cualquier calidad y condición que sean, que estorben o impidan a estos sacerdotes su vida en común, el ejercicio de sus funciones y la residencia en los lugares del reino que deseen, deseando además que tengan facultad para aceptar y recibir todos los legados y limosnas que se les pueda conceder en adelante, para que con ellas se dediquen más fácilmente a la instrucción gratuita de dichos pobres.

Ordenamos a nuestros amados y fieles consejeros, a los miembros de nuestra corte y parlamento, a los bailíes, senescales, prebostes o sus lugartenientes, oficiales y empleados de justicia, que permitan a los sacerdotes de dicha sociedad y congregación disfrutar de los privilegios de las presentes, y que las guarden y observen inviolablemente, cesando o haciendo cesar todo impedimento o estorbo contra las mismas. Pues tal es nuestro deseo. Y para que sea firme y estable para siempre, ordenamos poner nuestro sello a las presentes.

Dado en París, en el mes de mayo del año de gracia 1627, decimoséptimo de nuestro reinado.

LUIS

Por el rey, DE LOMÉNIE

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