Vicente de Paúl, Documento 068: Solicitud De San Vicente Al Parlamento

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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[abril 1647]

A los señores del parlamento.

Vicente de Paúl, sacerdote, superior de la Misión establecida en San Lázaro, expone y suplica humildemente, diciendo: Que hasta el momento actual ha puesto en práctica todo lo que le ha sido posible para ejecutar el decreto contradictorio del 2 de junio de 1646 según lo puesto por el señor Gontier, consejero de la corte, mientras que Noél Bonhomme ha hecho todo lo contrario para impedirlo. De forma que el suplicante, aunque haya tenido que pagar la cantidad de once mil libras que se mencionan en dicho decreto, a cuenta de las deudas de dicho Bonhomme, a una parte de sus acreedores, y se ha obligado además a levantar las cargas relativas al superávit de esas once mil libras, sin embargo el mencionado señor Bonhomme ha logrado seguir en posesión de la casa, del huerto y de los lugares que se trataba de adjudicar al suplicante. Y para su mayor engaño, él mismo ha logrado sacar de manos del suplicante lo que el señor Nicolás Janot pretendía que le correspondía de los dineros debidos por el suplicante, de forma que esta estafa junto con las disputas que había entre él y el señor Janot han dado lugar a varias vejaciones sufridas por el suplicante que, sin tener parte ninguna en ellas, se ha visto obligado a defenderse unas veces ante unos y otras ante otros en contra de lo que siempre había mantenido: primeramente, ante Bonhomme, diciendo que estaba dispuesto a pagar el suplemento, levantando las cargas de lo que le habían cogido, tal como estaba obligado a ello; y luego ante Janot, el cual declaró igualmente que, habiendo quedado resarcido de las pérdidas que había sufrido con Bonhomme, estaba igualmente dispuesto a devolver lo que se le había adjudicado, hasta compensar lo que quedaba en sus manos.

De esta forma el suplicante, con toda buena fe, no tenía por qué verse comprometido en sus querellas judiciales. Sin embargo, Janot se querelló contra él, en un sumario ante el consejero señor Ferrand, como si el suplicante hubiera retirado sus ofertas; y a fin de que se viera implicado con Bonhomme incluso en la posesión de los bienes que el suplicante exigía de los bienes que se le habían adjudicado por la mencionada cantidad de once mil libras por dicho decreto del 2 de junio de 1646, el suplicante le habría resistido de tal manera que, por decreto dado tras el informe de dicho consejero señor Ferrand el 8 de enero de 1647, habrían ordenado entre otras cosas que, al pagar el suplicante lo que Bonhomme debía a su hija Elena Bonhomme, en virtud de lo cual ella lo había recibido del suplicante, éste quedaría debidamente liberado de ello, y que al consignar el suplicante en manos de un burgués que se nombraría o sería indicado de oficio lo que quedaba de la cantidad de 1.100 libras en cuestión, o reteniendo el suplicante durante seis meses los dineros restantes y pagando su interés, el suplicante podría por dicho titulo entrar en posesión y disfrute de la casa, del huerto y de los terrenos en cuestión, viéndose obligado el dicho Bonhomme a entregar las llaves y dichos terrenos en el mismo estado en que se encontraban cuando la visita hecha en ejecución del dicho decreto del 11 de junio, dejando a salvo la discusión, en todo o en parte, de lo que se quede de las cosas allí contenidas, en presencia del señor Gontier, consejero, relator de dicho decreto.

En ejecución de este decreto el suplicante pagó todo lo que se le debía a Elena Bonhomme y en consecuencia se quedó con la opción de conservar el resto del dinero durante el tiempo y en las condiciones que mencionaba el decreto del 8 de enero. Pero dicho señor Bonhomme, que no se rinde tan fácilmente, al ver que estaba obligado a tolerar que el suplicante entrase por dicho decreto en el uso de los terrenos en cuestión, en vez de entregarle las llaves según los términos del decreto mencionado, se las negó. Por ello el suplicante presentó una denuncia el 19 de marzo de 1647 y la corte ordenó que se oyera sumariamente a las partes en presencia del señor Ferrand, consejero; al verse Bonhomme perseguido en oficio, renovó e insistió en la oposición que había presentado el 21 de enero anterior contra la ejecución del decreto del 8 del mismo mes, y en virtud de esa oposición siguió respondiendo y litigando en presencia del señor Gontier, que no es precisamente aquel a quien el suplicante había acudido; la verdad es que a éste no le importa ante quién litigar, sino indicar solamente que está sufriendo por ello vejaciones sin ningún motivo, al no poder recibir con seguridad lo que se le debe ni entrar en posesión de lo que se le ha adjudicado, tal como ha sucedido después de aquella oposición y de la petición de las llaves para la entrada en los lugares convenidos, mientras que ahora por lo visto ha cambiado el asunto y se trata de arreglar una diferencia entre las partes. Porque, gracias al pago efectuado por el suplicante a Elena Bonhomme, como se ha dicho, se le comunicaron al suplicante, el 3 del presente mes de abril, tres actas con fecha del 21 de enero, 11 y 26 de marzo último, que autorizan al suplicante a actuar en el levantamiento de cargas y demás operaciones por parte de Nicolás Cavelier y Ana Foret, Nicolás Janot y Margarita Caulier, Juan de Bournay y su viuda y herederos, y la mencionada Elena Bonhomme, de forma que el suplicante lo único que desea es acabar con la ejecución de lo decidido en el decreto del 2 de junio de 1646 y requerir a dicho Bonhomme el pago de ciertos gastos y entregas que se le han hecho, entre otros por un tal Nicolás Simón, enyesador, por una cantidad de 60 libras según factura del 27 de junio de 1646, por cierto Nicolás Simón 2 según otra factura del 27 de noviembre de 1646, cuyas cláusulas no se expresan, así como también que se liquiden las mejoras adjudicadas a dicho Bonhomme y los gastos que hay que compensar sobre ellas, así como los atrasos de tres años y medio, caducados el día 1 del presente mes de abril de 1647, de las rentas debidas por dicho Bonhomme por causa de los terrenos mencionados, a razón de 65 libras de renta con dos sueldos y nueve dineros, que suman la cantidad de 227 libras, 19 sueldos y 8 dineros, más los atrasos que se sigan produciendo hasta el día en que el suplicante obtenga la posesión actual, más una cantidad de 120 libras entregadas por el suplicante y que han sido ya empleadas, a juicio de la instancia, sobre las que intervino el decreto del 2 de junio tras informe del consejero señor Gontier, así como los intereses, debidamente calculados, del dinero pagado por el suplicante a los citados Paillet, Soulet y Elena Bonhomme, empezando desde el día en que se entregó, teniendo en cuenta que el mencionado Noéi Bonhomme ha disfrutado de los terrenos en cuestión y que el suplicante, al pagar como lo ha hecho, ha asumido los derechos de los mencionados Paillet Soulet y Bonhomme, a los que se debían los intereses; y en último lugar, reembolsando, deduciendo y compensando los gastos que el suplicante se ha visto obligado a soportar para la ejecución de los decretos hasta el día en que Noél Bonhomme entregue lo que tiene que entregar, ya que el suplicante no tenía por qué haber pagado hasta entonces las once mil libras en cuestión.

Teniendo en cuenta todo esto, señores miembros del parlamento, y expuesto todo lo dicho, resulta fácil ver que no queda ninguna cuestión por juzgar entre las partes, que no pueda ser fácilmente resuelta y decidida, ya que el suplicante está dispuesto a pagar y entregar todo lo que resta en manos del citado Janot, como depositario, en descarga del mencionado Bonhomme y con su consentimiento, así como a tratar y compensar debidamente a Bonhomme de las cosas que él alegue, tanto sobre las restantes 1.100 libras como sobre lo que se decida de las mejoras, deducidos los gastos, y que para este fin las partes acudan al estudio del notario señor Paisant, que ha recibido los primeros pagos el día concertado, a quien el citado Bonhomme tendrá obligación de enviar a dicho Janot para recibir lo que se le debe, según factura, y entregar dicho día todos los demás desembargos que puedan haberse hecho en manos del suplicante por obra de Bonhomme, aparte de las que citaba en documento del 3 del presente abril y anteriormente señaladas, de manera que si no se llega a hacer dicha entrega o si se niega a ello dicho Bonhomme, no tenga que hacer ninguna nueva solicitud el suplicante, quedándose con los dineros restantes y con su interés, tal como se dice en el decreto del ocho de enero último, y permitiéndosele entrar en posesión y disfrute de los lugares en litigio, estando obligado Bonhomme a entregar personalmente las llaves, después de una simple intimación, y en caso contrario a proceder contra él en la forma ordinaria, condenándolo al pago de todos los daños e intereses del suplicante ya sufridos y que sufra en adelante, todo ello a pesar de la oposición de dicho Bonhomme, por lo que será condenado a pagar todos los gastos.

Tengan a bien conceder acta al suplicante para que, frente a todas las escrituras y efectos de dicha oposición, incluida la ejecución del decreto del 2 de junio de 1646, pueda utilizar las que ya le han otorgado, no sólo ante el dicho señor Ferrand, a petición de la del 17 de marzo, legalizada y aplicada el 26 de dicho mes, como ante la oposición de dicho Bonhomme, del 6 de septiembre de 1646, legalizada ante el señor Gontier, con lo que se contiene en la mencionada solicitud, para que con todo ello se le reconozcan sus derechos en un solo decreto, tal como el tribunal juzgue conveniente. Y será justo.

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