Vicente de Paúl, Documento 059: Dedicatoria De La Traducción De Guía De Pecadores A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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28 junio 1645

Al padre Vicente, superior de los padres de la Misión de San Lázaro.

Padre, no es la primera vez, y no será, ciertamente, la última, si Dios quiere, que este excelente libro del fallecido padre Luis de Granada, de feliz recuerdo, que ha causado tantas conversiones maravillosas en el mundo, os haya escogido para que le presente.

En efecto, ha sido buena idea que este instrumento, tan útil para la salvación, fuera puesto entre las manos de un sacerdote cuyas obras de caridad atrae los corazones no sólo del pueblo, sino también de los reyes, y de quien en el ministerio apostólico que realiza continuamente, bien por sí mismo, bien por sus cohermanos, extiende el reino de nuestro soberano Maestro hasta los lugares en donde su gloria está como sepultada, y, por decirlo en una palabra, en donde la viña del Señor está baldía y sin fruto, falta de obreros, quienes mantengan, como merece, el honor de su Maestro.

Gracias a Dios, Francia es hoy más cristiana que lo fue jamás; las tinieblas de la ignorancia han dejado lugar a un hermoso día de salvación y de gracia; las ovejas, que erraban según los deseos de su corazón, oyen la voz de sus pastores y son conducidas a sus apriscos; el evangelio del Crucificado es también enseñado así a los sencillos y pobres del campo, como a los suficientes y grandes de las mejores ciudades.

Este bien viene porque desde ese pequeño rincón del reino estos nuevos obreros son atraídos por vuestro celo y piedad a la mies del Señor, para distribuir el pan de la celestial doctrina y el vino que engendra vírgenes; y todo esto, con tanto provecho que bien se manifiestan como dignos de ser calificados discípulos del gran Jesús en su ministerio de evangelizar a los pobres.

Es, por tanto, a vos, Padre, con mayor justicia que ninguno otro, a quien este libro que todos los días consigue tantas victorias sobre los tres enemigos de nuestra salvación, se dedica, porque los pecadores de quienes es guía, no menos reciben instrucción por los ejemplos de su vida como por la verdad de sus mandatos.

Permita, pues, Padre, por el amor de quien por cuya gloria Vd. tiene tanto celo, que esta obra, con el nombre de su autor, que ya es causa de honor, reciba una nueva corona por su parte, y señale la fuerza y la victoria, para que, al fin, se siga el triunfo que os desea, Padre, este vuestro muy humilde y muy obediente servidor en Jesucristo.

Hermano Simón Martín, religioso mínimo.

En el Convento de Nuestra Señora de Todas las Gracias, dicho de Nigon, en París.

En la festividad de San Pedro y San Pablo de 1645.

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