SOBRE EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
Ofrecer el santo sacrificio de la misa con el mismo espíritu con que nuestro Señor ofreció su sacrificio. No basta con celebrar la misa; además hemos de ofrecer ese sacrificio con la mayor devoción que nos sea posible, según la voluntad de Dios, conformándonos en cuanto podamos con la gracia de Dios, con Jesucristo, que se ofreció a sí mismo, en su vida mortal, en sacrificio a su Padre eterno. Esforcémonos, pues, padres, en ofrecer nuestros sacrificios a Dios con el mismo espíritu con que nuestro Señor ofreció el suyo, y de la forma más perfecta que lo pueda permitir nuestra pobre y miserable naturaleza







