SOBRE LA CARIDAD
El sueño de la caridad: morir bajo un árbol.
En una conferencia a su comunidad, el padre Vicente dijo que los misioneros deberían sentirse felices de hacerse pobres por haber ejercido la caridad con los demás, pero que no temieran empobrecerse por ese cambio, a no ser que desconfiaran de la bondad de nuestro Señor y de la verdad de sus palabras.
No obstante, si Dios permitiese que se vieran reducidos a la necesidad de ir a servir como coadjutores a las aldeas para encontrar con qué vivir, o que algunos de ellos tuvieran que ir a mendigar el pan o acostarse al lado de una tapia, con los vestidos destrozados y muertos de frío, y en aquel estado le preguntasen a uno de ellos: «Pobre sacerdote de la misión, ¿quién te ha puesto en semejante estado?», ¡qué felicidad, hermanos míos, poder responder entonces: «¡Ha sido la caridad!». ¡Cuánto apreciaría Dios y los ángeles a ese pobre sacerdote!







