Nuestro Señor, en aquellas palabras «Buscar primero el reino de Dios», nos recomienda que hagamos reinar a Dios en nosotros y que luego cooperemos con él en extender y ensanchar su reino por la conquista de las almas. ¿No es un gran honor para nosotros haber sido llamados a ejecutar un proyecto tan grande y tan importante? ¿No es obrar como los ángeles, que trabajan continua y únicamente por el engrandecimiento de este reino de Dios? ¡Habrá condición que sea más apetecible que la nuestra, ya que no hemos de vivir ni de obrar más que para establecer, acrecentar y agrandar el reino de Dios? ¿Y a qué se debe, hermanos míos, que no respondamos dignamente a una vocación tan santa y tan santificante?
Vicente de Paúl, Conferencia 209: Elogio Del Trabajo Misionero







