Contaba a propósito de la mansedumbre el ejemplo del bienaventurado Francisco de Sales, del que decía que había sido el hombre más manso y más afable que había conocido; y que la primera vez que lo vio, reconoció en seguida en su aspecto, en la serenidad de su rostro, en su manera de conversar y de hablar, una imagen muy clara de la mansedumbre de nuestro señor Jesucristo, que le había ganado el corazón.
Vicente de Paúl, Conferencia 195: San Francisco De Sales, Ejemplo De Mansedumbre







