SOBRE EL RESPETO A LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS
En las rogativas, los canónigos de Notre-Dame solían llevar en procesión por las calles de la ciudad las principales reliquias de su tesoro. La iglesia de San Lázaro era una de las que visitaban. En vísperas de una de estas procesiones, el padre Vicente le pidió a la comunidad que recibiera las reliquias de los santos como recibiría a los propios santos.
Nos podremos en disposición de recibir estas preciosas reliquias, como si vinieran esos mismos santos, cuyas reliquias nos hacen el honor de venir a visitarnos. Así honraremos a Dios en sus santos y le suplicaremos que nos haga participantes de las gracias que con tanta abundancia derramó sobre sus almas.







