SOBRE EL SERVICIO DE DIOS
La vida que nos ha dado Dios debe consumirse en su servicio.
El que quiera salvar su vida, hermanos míos, la perderá es Jesucristo el que nos lo asegura, diciéndonos que no se puede hacer un acto más grande de amor que entregar la vida por el amigo ¿Pues qué? ¿Tenemos un amigo mejor que Dios? ¿Y no hemos de amar todo lo que él ama, y tener, por amor a él, al prójimo como amigo? ¿No seríamos indignos de gozar del ser que Dios nos da, si nos negáramos a utilizarlo por un motivo tan digno? Ciertamente, al reconocer que le debemos nuestra vida a su mano liberal, cometeríamos una injusticia si nos negáramos a emplearla y consumirla según sus designios, a imitación de su Hijo, nuestro Señor.







