No desperdiciar los bienes de la comunidad. Celo por las necesidades espirituales del prójimo.
Dijo el padre Vicente que las faltas más ordinarias de las comunidades, tal como había visto en algunas visitas que había hecho a varias casas religiosas, era el poco cuidado con los bienes de la casa; añadió que hemos de dar cuenta muy estrecha de ello a Dios; que eran bienes de Dios, bienes de los pobres, de los que nosotros éramos sólo los administradores, y no los señores; que había que tener cuidado y escrúpulo de echar cinco fajos de leña al fuego, si bastaba con cuatro; que había que emplear lo necesario y nada más.
También nos dijo que había que atender a las necesidades espirituales de nuestro prójimo con la misma rapidez con que se corre a apagar el fuego.







