Vicente de Paúl, Conferencia 069: Repetición De La Oración Del 20 De Febrero De 1656

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Decisión de la Sorbona contra Arnauld y sus partidarios. Agradecimiento debido a Dios por la gracia que ha concedido a la compañía de no caer en el jansenismo.

En la repetición de la oración, al final, el padre Vicente dijo; que la facultad de la Sorbona había dado un decreto censurando las opiniones de Jansenio a propósito de los puntos cuya resolución había solicitado al parlamento el señor Arnauld y sus partidarios, y que la mencionada sociedad de la Sorbona había declarado a dicho señor Arnauld indigno de su título de doctor, del que quedará privado en adelante, y de todos los honores y privilegios que se le debían por dicho titulo, ya que no fue a firmar y someterse a dicha censura, y que en adelante será tenido por hereje, así como todos los que se le han unido y han sostenido su partido, hasta que vengan a firmar dicha censura; el decreto señala además que en adelante ninguno podrá presentarse a recibir el bachillerato, sin haber firmado esta censura, y que ningún doctor podrá ser admitido a enseñar teología, sin haberla firmado antes.

Después que el padre Vicente indicó todo esto a la compañía, le pidió que diera gracias a Dios por todo esto, y sobre todo porque le había concedido a la congregación de la Misión la gracia de no verse envuelta en los errores de esas gentes. Padres, ¡qué protección la de Dios sobre esta pequeña compañía! ¡Qué gracia tan especial ver cómo ha mantenido siempre la pureza de la doctrina de la Iglesia! En una palabra, ¡qué gracia le ha concedido su divina Majestad de purgarla de todo aquello que era contrario a la pura verdad y a la doctrina de nuestro Señor y de los santos! ¡Cuántas gracias hemos de darle a Dios la compañía en general y cada uno de nosotros en particular, por no haber permitido que cayésemos en la desdicha de tantas personas, e incluso de los más capaces de nuestro tiempo, que se han dejado llevar desgraciadamente por estas nuevas opiniones tan dañinas! De mi puedo decir que siempre he mirado y considerado como santos a los que he visto que se mantenían en la verdad de la doctrina y resistían a esas desdichadas opiniones, y que sigo mirándolos y considerándolos como tales.

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