Repetición de la oración del domingo 4 de abril de 1655
El padre vicente da gracias a Dios por los actos de virtud practicados por la compañía en esta ocasión.
Tenemos un motivo para dar gracias a Dios por lo que acaba de hacerse a propósito del señor cardenal de Retz, que ha sido recibido por la casa de la Misión de Roma: 1.° porque en esto hemos hecho un acto de gratitud para con nuestro fundador y prelado; 2.° porque en esto hemos obedecido al papa, que ordenó al superior de la Misión de Roma que recibiese en la Misión a dicho señor cardenal; y finalmente, en tercer lugar, por haber hecho aún otro buen acto de obediencia, acatando las órdenes del rey, el cual, al no estar satisfecho de la conducta del señor cardenal de Retz, ha visto mal que lo hayamos acogido en Roma; esto le ha dado motivos para mandar al superior de la Misión de Roma 1 y a todos los sacerdotes misioneros franceses que allí había que salieran de Roma y volviesen a Francia. Y he aquí que ya ha llegado el superior. Ved cómo se van siguiendo todas las virtudes y cómo una engendra a la otra, y ésta a otra. ¡Oh! ¡Cuánto estimo el que la compañía haya cumplido con este deber de obediencia al soberano pontífice! ¡Cuánto deseo que la compañía adopte los sentimientos de inmensa gratitud y que haga especial profesión de obedecer al soberano pontífice, de obedecer al rey su príncipe, de modo que cuando se os diga: «Id», vayáis; y cuando se os diga: «Haced esto», lo hagáis; y cuando se os diga: «Venid para acá», vengáis enseguida!







