[La Fère, 26 de septiembre de 1650]
Los potajes dados gracias a las limosnas de París a los refugiados de Guise, Ribemont, La Fère y Ham han salvado la vida a más de dos mil pobres que, sin ese socorro, hubieran sido arrojados de esas ciudades, en donde se habían refugiado, y hubieran muerto en medio de los campos sin ninguna asistencia espiritual ni corporal.
Las religiosas de La Fère y de otras ciudades reconocen en su mayoría que han podido salvar la vida gracias a las ayudas que han recibido; ruegan incesantemente a Dios por las personas que les han enviado o procurado esos beneficios.







