París, 2 de septiembre de 1650
Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Apenas recibí su carta, me propuse contestarla cuanto antes, pero el ajetreo en que me he visto envuelto hizo que me olvidara. Le diré por la presente, señor, que soy el menos indicado de todos los hombres para servirle a propósito de la parroquia sobre la que me escribe. La razón es que el señor de aquel lugar, que es su patrono, está muy metido en las opiniones de estos tiempos, y por ello no aceptaría nunca a un sacerdote que yo le pudiera presentar; y si tarda tanto tiempo en nombrar uno, quizás sea porque está buscando o haciendo educar a alguien que esté empapado de las nuevas doctrinas.
Esperaré de la bondad de Dios una ocasión más propicia para poder servirle y la gracia de hacerlo así, de forma que pueda merecer alguna parte en sus oraciones y darle motivos para creer que soy de verdad, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al señor Horcholle, párroco de Neufchâtel .







