Me ha surgido un asunto que me impedirá poder asistir a la reunión de hoy. En nombre de Dios, señorita. Retrasémosla hasta mañana. El tema que me ha enviado usted lo considero muy oportuno.
Me ha venido al pensamiento, ya desde ayer según creo, que sería de desear que formase usted bien en la oración mental a la que se encarga de las recién llegadas, a fin de que ella las educase debidamente en este santo ejercicio.
Mañana no tendremos reunión en casa de la señora de Lamoignon; se celebró el lunes pasado.
Buenos días, señorita Soy su muy humilde servidor.
- D.







