Me parece muy bien que se hagan en las misiones penitencias públicas. Hará usted bien en poner en vigor esta práctica lo mejor que pueda. Su uso es igualmente útil y necesario; pero es menester que todo se haga con prudencia; y digo con prudencia, porque se necesita mucha discreción, para no comprometer en ello a toda clase de personas ni por cualquier clase de pecado. Hágalo usted, pues, pero que sea según el concilio de Trento, por los pecados públicos y por orden de los señores prelados.
Vicente de Paúl, Carta 1281: Al Superior De La Casa De Génova







