Vicente de Paúl, Carta 1280: A Juan Midot, Vicario General De Toul

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1976 · Source: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
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8 de junio de 1650

Señor:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí su carta con un nuevo sentimiento de gratitud por los favores que le debemos y con nuevos deseos de que quiera Dios conservarle largos años para bien de su iglesia, en la cual me he enterado que ha alcanzado usted una nueva dignidad, por lo que doy gracias a la Providencia que se la ha dado. Los cargos, de ordinario, honran a los que los ocupan; pero me atrevo a decir que usted honra a su cargo. Así pues, es usted ya deán, gran arcediano y vicario general de una gran diócesis, grande en piedad, grande en obras buenas, y finalmente grande ante Dios y ante los hombres. ¡Quiera Nuestro Señor hacer crecer a su alma continuamente en su amor!

Le agradezco particularmente la ayuda que nos presta usted en Roma y las cartas que nos ha prometido el señor Platel por intercesión de sus parientes; cuando le parezca bien a usted mandárnoslas, las enviaremos y esperaremos el efecto que usted señala; el superior de nuestra casa de Roma me ha escrito diciéndome que el señor Jehot está ya preocupándose por el alojamiento, siguiendo las órdenes que usted le ha dado.

De muy buena gana, señor, muy por encima de cuanto podría escribirle, le rendiré todos los servicios que pueda en la comisión necesaria para el registro de los documentos que me indica. No me-acuerdo muy bien si se trata de un breve y de cómo ha de redactarse. Le suplico que me lo envíe; pues además es menester que vaya unido al contrasello o que sea por lo menos una copia legalizada, para poder mostrárselo al señor de Brienne, con quien hablaré en cuanto pueda. Es verdad que ahora se encuentra en la corte, adonde yo no voy si no me llaman; esto ocurre raras veces y quizás no ocurra en adelante, puesto que tenemos orden de resolver aquí los asuntos de la congregación eclesiástica. Por tanto, si no puedo ver al señor de Brienne, le escribiré a la señora condesa, para que le hable ella. ¿Por quién habría de interesarme, si no me intereso por una persona que no cesa de trabajar por nosotros con tanta eficacia como caridad y con la que por esta razón, aparte de sus méritos y de mi afecto, siento tan estrecha obligación?

A propósito del señor du Saussay, no acabo de comprender cómo puede haber entre ustedes dos esa falta de mutua inteligencia; es preciso que haya algún mal espíritu que fomente esa división con sus enredos. Usted es una de las personas más pacíficas, más sinceras y más amables que conozco; y él, también; sin embargo, veo, por una parte, que usted desconfía algo en sus derechos, y por otra, que él sospecha que usted no lo ha servido bien. Me voy a atrever, señor, a rogarle que me diga usted lo que opina sobre esto; ¿le parece bien que me entrometa para intermediar en su mutua amistad? El conocimiento que tengo de su mansedumbre y de su bondad me hace esperar que no opondrá usted ninguna resistencia y que, además del consuelo de su corazón, que no quiere tanto como la unión y la concordia, se conseguirán otros muchos bienes.

Esperando la ocasión de obedecer sus órdenes, soy en el amor de Nuestro Señor…

VICENTE DEPAUL

indigno sacerdote de la Misión

Después de haber escrito la presente, encontrándome en casa de la señora duquesa de Aiguillon, vino allá el señor oficial y hemos hablado de usted. Le aseguro que él se siente muy inclinado a la concordia; me ha dicho incluso que encontraremos en él todo el apoyo que pueda para esto. Dígame, señor, qué es lo que puedo hacer.

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