Vicente de Paúl, Carta 1263: A Bernardo Codoing, Superior De Richelieu

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CREDITS
Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1976 · Source: San Vicente de Paúl. Obras completas. Tomo IV. Correspondencia 4. Abril 1650 - Julio 1653. Trad. de A. Ortiz sobre la edición crítica de P. Coste. Salamanca : Sígueme, 1976. 610 p. ; 22 cm..
Estimated Reading Time:

Día de ramos, 1650

Le ruego que presente sus excusas al señor de Maisonneuve por el cambio que solicita del molino y el cortijo de Tuet por una renta de valor parecido, tanto porque esos bienes le valdrán quizás dentro de treinta años el doble de lo que ahora valen, mientras que la renta no puede crecer nunca, bien porque esa renta puede muy bien perderse, mientras que las fincas no se pierden.

Ya le dije a usted que hay que dejar a Saint-Cassien tal como está; no creí que fuera necesario añadir además que el difunto señor cardenal de Richelieu, cuando hizo la fundación de esa casa, insistió mucho en ese señorío; me envió un hombre expresamente desde Amiens, en donde estaba entonces, para decirme que deseaba reservarlo, ya que un ducado es tanto más honorable cuantos más castillos hay que dependan de él, con sus rentas y sus feudos; y la señora duquesa no quiere que se desprendan de él, a pesar de los beneficios que podrían sacarse, y mucho menos que se acepte la amortización de las rentas que producen las tierras de ustedes. Le ruego, padre, que no piense ni en lo uno ni en lo otro. Aunque usted fuera el amo, no se vería libre de procesos y, en lugar de evitarlos, todavía caería más en ellos.

Le repito también la súplica que ya le hice de que no cambiara mucho las cosas y que, cuando haya que cambiar algo, no lo haga nunca sin el consejo y el consentimiento de los principales oficiales, que son el señor du Rivau, el señor de Grandpré y el señor senescal; ellos son los encargados de todo lo temporal; si usted toca algo de eso, les toca en sus cargos y en la niña de sus ojos. Y como la señora duquesa le ha hecho saber al primero que no desea que se haga ningún cambio en la capellanía de Champigny, quédese usted tranquilo y demuéstrele a ese buen señor que no quiere usted hacer nada en eso ni en nada de todo lo que él crea conveniente. Muéstrele mucha deferencia y respeto, y a todos los demás en la medida de su dignidad, ya que en ellos reside el poder del amo, o por lo menos ella no ve más que por sus ojos ni actúa más que por sus manos. Los mismos reyes no han querido que sus edictos tuvieran fuerza alguna hasta después de haber sido comprobados por sus cortes soberanas, para no verse sorprendidos.

Si me dice usted que yo aprobé su propuesta y que la señora duquesa también la ha aceptado, es verdad que lo hemos hecho; pero tanto ella como yo suponíamos que usted estaba de acuerdo en ese punto con los señores de allí; pero no es así, ni mucho menos, pues ya ve usted mismo cómo se oponen. Por tanto, la señora duquesa tiene razón para retractarse y después de eso no puede usted esperar que ella vea bien los cambios propuestos, ya que no hará nada en contra del parecer del señor du Rivau; y aun cuando lo aprobase, nosotros no hemos de empeñarnos en ello por no correr el peligro de perder su benevolencia. No obstante, si usted puede convencer a esos señores de que la fundación no cambiará de naturaleza, aunque cambie la manera de realizarla, y ellos efectivamente le dan a usted su visto bueno para actuar, in nomine Domini, a la señora duquesa le parecerá bien y yo bendeciré a Dios por todo; pero si no, no hay más que hablar.

Además, padre, es conveniente que la compañía no se mezcle de ningún modo en hacer que se reciba a nadie en un cargo, ni en recomendar a nadie, a pesar de que usted vea en ello apariencias de bien, por muchos inconvenientes que surgen, dado que esto excita los celos y las antipatías entre las personas y pasaríamos por gente intrigante e interesada; y finalmente seríamos una carga para aquellos mismos a quienes debemos obediencia y respeto, lo mismo que los hijos a sus padres y a sus madres. En nombre de Dios, no me escriba más de ninguna clase de asuntos temporales, cuando estos no tengan que ver nada con usted; eso es asunto de los oficiales y no nuestro.

De nada le ha servido a usted pedir las tierras yermas para la fábrica, pues se las han negado. Si puede fácilmente librarse de pagar las reparaciones que debe la misma fábrica, hágalo, ya que ese pago podría tener consecuencias; pero si esto no puede hacerse sin murmuraciones y sin procesos, creo conveniente que haga usted ese gasto, solamente por este año, a no ser que haya que repetirlo luego si es necesario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *