París, 1 de abril de 1650
Señor:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Hace algunos días recibí su carta; no he podido contestarle antes por mis muchas ocupaciones, y no sé si podré serle útil en alguna ocasión. Ruego a Dios que me lo permita, pues tengo muchas ganas de servirle y no hago sino esperar la ocasión de poder hacerlo en algo que corresponda a sus méritos y al afecto que le tengo. Dios sabe la alegría que el señor prior y yo tendríamos de verle de nuevo por aquí; pero, ya que esto no es posible por sus dificultades y por el perjuicio que sufriría la parroquia que Dios le ha confiado, creo que no debe venir usted por el motivo que me señala. Bastará con que escriba a alguno de sus amigos que entienda mejor que nosotros en ese asunto de conseguirle el título de alguna abadía, para conseguirlo. Y si no tiene usted a nadie en París capaz de llevarle adecuadamente este negocio, procuraremos hacerlo nosotros, si usted nos envía los documentos y las instrucciones necesarias para ello, asegurándole por lo que a mí respecta que no tengo ninguna experiencia en estos asuntos, aunque tengo los mejores deseos de demostrarle lo agradecido que estoy a Dios por haberme hecho, en su amor, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL sacerdote de la Misión
Al pie de la primera página: Señor Horcholle.







