París. 16 marzo 1650.
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le envío los dos documentos que me pedía: el primero es una copia auténtica del decreto del parlamento sobre la verificación de su fundación; y el segundo, el recibo del señor Planchois por el último dinero que ordené darle en dos veces, por importe de 24 libras, a cuenta de lo que usted le debe. Ya le he dicho que no le enviaremos nada más y que se arregle con usted; en cuanto al arreglo que nos ha propuesto sobre la mitad de su pensión, no hemos llegado a un arreglo, como usted creía; al contrario, le he dicho que no podíamos de ningún modo aceptarlo, y así han quedado las cosas.
El señor Pousset no me ha escrito nada de que le asista en el asunto del parlamento; además no puedo poder ofrecerle ningún servicio en esto, ya que yo nunca he intercedido por nadie, ni me es permitido hacerlo. Si en otra ocasión puedo serle de utilidad, lo haré con mucho gusto.
Tenemos dos hermanos clérigos capaces de servir a la iglesia, como ya lo hacen: en efecto, uno enseña moral en el colegio de Bons-Enfants y el otro en el seminario de Agen; aquél se llama [Luis] Champion y éste [Francisco] Fournier; el primero es de Chanteaudun y el otro de Laval, en la diócesis de Le Mans; los dos son jóvenes y trabajan en la adquisición de las virtudes. Sólo tienen la tonsura. Le ruego, a usted o al padre Lucas, que pida para ellos dimisorias al señor obispo de Le Mans ad omnes, si es posible. Temo que no podré enviarle hoy sus cartas de tonsura; lo haré en la primera ocasión.
Guárdese mucho de quitar las cerraduras puestas en los graneros por los señores administradores, tal como me propone, y no hacer ninguna llave para abrirlos. Hay que evitar todo conflicto con ellos y vivir con la mejor inteligencia que se pueda, aunque se empeñaran en privarles a ustedes de esos graneros; no lo harán, si viven en paz, la cual vale más que todos los bienes del mundo, aparte de que Dios la recompensa también en este mundo. Le ruego que se esfuerce en mantenerla y que no piense dar ninguna renta como pago, ni en venta, ni a cambio, ni de ninguna forma, para no desmembrar nada de lo de la casa; haga usted mismo las diligencias pertinentes para impedir que no se pierdan esas rentas mal aseguradas.
Tengo mucho quehacer y no puedo escribir al padre Lucas; sólo tengo tiempo para mandarle un abrazo, a él y a toda esa familia. La de aquí sigue bien.
Soy in Domino su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL,
i. s. d. l. m.
Al pie de la primera página: Padre Gentil.







