No tengo fiebre, señorita; sólo tengo un poco de constipado, que va disminuyendo, gracias a Dios. He tomado ya la cuarta purga, y me parece que es bastante.
No la he olvidado hoy; Dios me ha concedido la gracia de celebrar la santa misa por su intención.
Me alegra mucho lo que me dice usted de la señora canciller.
Será conveniente que venga usted mañana a la reunión y que vea por la mañana a la señora de Marillac. Si no puede usted hacer las dos cosas, deje para el martes la visita a esa buena señora.
Buenas tardes, señorita. Soy…
V. D. P.
Dirección: A la señorita Le Gras.







