Vicente de Paúl, Carta 1243: Carlos Nacquart, Sacerdote De La Misión, A San Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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Fuerte Dauphin, 16 febrero 1650.

Padre: Le pido su santa bendición.

¡Bendito sea Dios si la misma persona por quien le escribo la presente es portador de la misma, tal como me lo ha prometido! Pues, además de lo mucho que le debo por haberme dado su afecto, su respeto, sus atenciones, regalos y otros muchos favores, tanto en su barco como durante el año que hemos tenido que residir en esta costa, teniendo compasión de mí como un padre con su hijo necesitado, me ha obligado incluso a aceptar cien francos para las necesidades que pudiera tener en este país. Si fuera necesario devolverle el céntuplo, o él quisiera aceptarlo, no dudo de que usted se lo daría. Pero él no quiere aceptar más que esa suma, que yo emplearé únicamente en cosas necesarias y para evitar lo que usted sabe y él le podrá explicar. Padre, deme la alegría de recibirlo, no como él se merece y a mí me gustaría, sino en el más alto grado de cordialidad que sea posible. Y dígale que, si se presenta la ocasión de hacerle algún servicio, se lo hará usted o se lo mandará hacer como a mi propio padre. Conozco tan bien su carácter que sé muy bien que contribuirá mucho a la obra de Dios en este país, no sólo en lo espiritual, según el trato que he tenido con él y los sentimientos que ha demostrado, sino también como el mejor consejero que he tenido y el mediador más generoso, como ya le he expuesto. Si fuera él el que gobierne el primer barco que salga, no conozco persona tan capaz y tan indicada para ponerle al corriente de todo y para cumplir con la promesa que me ha hecho de contribuir a las provisiones temporales necesarias. Si no fuera él quien gobierne el barco, él le podrá aconsejar y orientar y, si estuviera en Dieppe, cumpliría fielmente con el encargo de atender a todo lo necesario. Toda alabanza que de él haga quedaría pequeña. ¡Ojalá hubiera alguien que pudiera conseguirle, tal como se merece, el cargo de capitán del rey, que sólo cuesta una palabra conseguir de Su Majestad, gobernadora y tutora del reino! Si puede usted interceder por este hombre tan leal, o conseguirle otra cosa, lo consideraré como hecho a mí mismo, en la caridad de Nuestro Señor, que será su recompensa y la de usted, mi veneradísimo padre, del que soy obediente servidor y querido hijo,

NACQUART, s. d. l. m.

Si él no puede ser el portador, sé que usted se lo agradecerá por carta y le enviará la cantidad mencionada, con la promesa de servirle en lo que necesite. Quiera Dios que pueda volver a verlo por este país, en el primer barco, con cuatro sacerdotes y tres coadjutores! Et sic deinceps diu usque impleatur numerus fratrum nostrorum.

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