11 febrero 1650.
Siento mucho la manera de actuar del padre…, pero no hay que extrañarse. Los que han saltado una vez por encima de su vocación, pocas veces vuelven a la situación en que deberían estar. En esas personas hay generalmente cierto fondo opuesto a la regularidad, que les hace estar siempre contra todo, y lo peor es que indisponen a los demás para que, teniendo compañeros de su desazón, puedan presumir de que son ellos los que tienen razón. Hace tiempo que estoy decidido a no volver a recibir a nadie; recientemente hemos despedido a dos, que han insistido mucho en que los aceptáramos de nuevo, pero Dios me ha concedido la gracia de resistir con firmeza. Lo que usted me indica del padre… me confirma en este propósito, del que le diré más aún, que más vale dejar que se vaya la segunda vez, que será la última, que conservarle, si usted no tiene muchas seguridades de su enmienda







