Vicente de Paúl, Carta 1215: A Simon Le Gras, Obispo De Soissons

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, 15 diciembre 1649.

Monseñor:

Recibí su carta y sus órdenes como si me hubiesen venido de parte de Nuestro Señor. Estoy de acuerdo con usted sobre la abadesa de Biaches, sobre la que ya antes opinaba lo mismo, poco más o menos por las mismas razones que usted me hace el honor de indicarme, tanto por los que me han hablado de ella, como por ella misma, a fin de que desista de Saint-Jean-des-Bois y se decida a aceptar Argensolles. Está ya decidida a hacerlo así, con la condición de que den su consentimiento para ello la abadesa de Argensolles y sus religiosas. Yo le dije que lo intentaría y, en efecto, se lo propuse inmediatamente después al señor de Montmaur, cuñado de dicha abadesa de Argensolles, exponiéndole a fondo las ventajas de este asunto, para que él intercediese ante ella, como me lo ha prometido. Después me ha dicho que ha tratado este tema con una religiosa de la orden, que lleva los asuntos de dicha dama y que le ha rogado que vaya a Saint-Germain para hablar también con ella; estamos aguardando la respuesta.

Entre las dificultades que dicho señor de Montmaur prevé que nos pondrán dichas religiosas de Argensolles, la principal es el temor que ellas tienen de que, al entregar su casa a unas religiosas de una orden parecida, algún día quieran pasar de huéspedes a propietarias y que entonces les discutan a ellas una posesión a la que no tienen ningún derecho. A esto le he respondido que se hará un documento tan auténtico como jamás se haya hecho, que será homologado en el parlamento y en todos los sitios que sea menester, en el que declararán que no entran en el monasterio más que como huéspedes, obligándose a salir de él cuando Dios quiera darnos la paz.

Me tomaré el honor de seguir más adelante exponiéndole cómo va el asunto, en el que siento un interés especial, porque me ofrece la ocasión de prestarle un servicio y obtener así su bendición, que le pido, monseñor, humildemente postrado a sus pies, suplicándole que crea que no hay ningún sacerdote en su diócesis que esté dispuesto a rendirle su obediencia y su sumisión más cordial como yo deseo hacerlo, siempre que se me presente la oportunidad; es lo que deseo, quedando en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor,

VICENTE DEPAUL,

Indigno sacerdote de la Misión.

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