Gracias a un poco de dinero que les he entregado a los amos o a los guardianes de estos pobres esclavos, los he podido reunir en varios lugares y les he instruido, consolado, confesado y confirmado en la fe, por la gracia de Dios. Y tras preparar los lugares lo más decentemente que he podido, les he celebrado la santa misa, donde todos han comulgado, unos y otros nos hemos llenado de consuelo, que Dios ha querido derramar sobre estos pobres esclavos en medio de las miserias de su cautiverio, tan molestas y pesadas que es imposible que se las imaginen las personas libres; de este modo, los gozos y consuelos que han saboreado en medio de sus penas no pueden ser más que fruto de la gracia de Dios. Les he abrazado a todos; y para alegrarles un poco en medio de sus fatigas, les he obsequiado todo lo que permitía nuestra pobreza y además les ha dado a los más pobres n cuarto de piastra a cada uno.
Vicente de Paúl, Carta 1111: Juan Le Vacher, Sacerdote De La Misión, A San Vicente

[Túnez, 1648]






