El padre Lamberto fue ayer a ver a la hermana de Santiago; la encontró muy mal, pero resignada con la voluntad de Dios.
No sé [aún] lo que hay que hacer con esa clase de indulgencia que les ha concedido el Santo Padre. De todos modos, esa buena hermana ha ganado el jubileo, durante el cual cesan todas las demás indulgencias. Si se lo permite su salud y dispone de una carroza, puede ir a verla y hacer de paso las estaciones en dos o tres lugares como máximo.
Será conveniente decirle a sor Bárbara que le envíe esas dos muchachas, si el padre Thibault las cree indicadas, y no decirle nada de la muchacha que ha acompañado a esa hermana







