[Junio 1648]
Padre:
El padre Lamberto le hablará de la gravedad de nuestra querida hermana Luisa, de Santiago Le ruego muy humildemente que le haga comprender lo que es la bendición que nos ha concedido el Santo Padre y la forma de aplicarla, para que nuestra pobre hermana pueda disfrutar de tan gran bien.
Le ruego muy humildemente me permita ir a verla mañana, si tengo ocasión para ello, y a la señora de Marillac, y al mismo tiempo hacer las tres estaciones en la calle de Saint-Denis, que está muy cerca; y si usted quisiera tomarse la molestia de oírme el sábado, se lo agradecería, para comulgar el domingo por la intención del jubileo.
También le suplico que me indique si es necesario que escriba a la hermana Bárbara a propósito de la pequeña que nos envió, dado lo que ella me dice; y lo que he de decirle de esa mujer y de las dos muchachas de las que me habla en su carta,que recibí ayer y que le acompaño a usted junto con ésta.
Si el padre Lamberto me hace el favor de decirle a usted todas las quejas que de mí ha oído, verá la necesidad que tengo del favor que le he pedido para el sábado.
El capellán de la señorita acaba de decirme personalmente que se tomará la molestia de venir a este barrio para cormunicarle a usted la carta de la hermana Bárbara, y que también me la enseñará a mí. Yo no le había dicho nada de parte de usted.







