París, 15 mayo 1648.
No puedo menos de insistir en que cuide de su salud; me es tan querida y tan útil para las almas, que le suplico expresamente que haga todo lo posible por recobrarla, suspendiendo toda clase de trabajo y siguiendo al pie de la letra los consejos del médico. Acuérdese de que san Agustín dijo que el que no obedece a los médicos hace todo lo que está en su poder para darse la muerte; lo leeremos uno de estos días en el oficio. Espero, pues, que será usted fiel a sus órdenes y que le dará este consuelo a la Compañía, después de tantos otros como ella ha recibido de usted, de quien soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.
El señor presidente del tribunal de subvenciones me ha hablado muy bien del hermano de usted.
Al pie de la primera página: Padre Martin.







