París 17 enero 1648.
Señores:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Sabiendo el trabajo que se han buscado en la misión de las galeras y la gran parte que ustedes tienen en la bendición que Dios les ha concedido, no puede privar a mi corazón del gozo de testimoniarles la gratitud que siento por su celo. ¡Qué dicha, señores, imitar tan de cerca a Nuestro Señor, que vino a este mundo por los mismos fines por los que ustedes se han entregado a él en el trabajo que ustedes tienen, tanto más grande cuanto las necesidades son tan extremas entre esas pobres almas! Ciertamente, será grande su corona, y tanto mayor cuanto más perseveren en esta obra.
Ruego a Nuestro Señor que le anime cada vez más con su espíritu y que me presente la ocasión de poder servirles, ya que deseo con todo mi corazón demostrarles que soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.







