Miércoles, por la mañana [15 enero 1648]
Padre:
Hemos llegad o a Bicêtre con buena salud, gracias a Dios, pero de paso. Le ruego muy humildemente que nos envíe desde mañana al hermano panadero con quien hablé, para enseñarnos y ayudarnos a hacer la hornada y a encontrar a una persona que lo haga bien.
También sería necesario empezar a vender el vino; por aquí se vende bien ahora, en barriles o en garrafas, por causa de los soldados. Si esperamos más, puede ser que la venta no sea tan buena. La hermana Genoveva dice que cree que las damas desean comprar vino de menos precio para mezclarlo.
No creo que. esto sea una solución, pues sería necesario un mozo para esto, que muy bien podría quedarse con las ganancias, aparte de que sería una molestia para las hermanas, que tendrían que estar atentas a que las cosas se hicieran como es debido, lo cual sería bastante difícil de hacer.
Le ruego muy humildemente que se acuerde que de aquí a ocho días nos tiene prometida una conferencia.
Ayer vi a la hermana del señor Vacherot, que está muy enferma. Me dijo que la encomendara a sus santas plegarias y que se atrevía a pedirle que hiciera el favor de ir a visitarla. Si empeorase, yo también se lo pediría a usted. Le ruego a la hermana Juliana que le avise a usted, si lo cree oportuno.
Creo que les haría mucho bien a las hermanas si se tomase usted la molestia de ir a visitarlas a casa, para decirle a la hermana Hellot lo bueno que sería que en la Compañía las hermanas se habituasen a la sumisión mutua, empezando a dar ejemplo aquellas que parece que tienen alguna autoridad.
Es casi increíble el trabajo de nuestras hermanas de aquí, no tanto por la tarea como por la repugnancia que naturalmente se tiene en este ejercicio. Por eso es muy justo que las ayudemos y animemos, haciéndoles ver lo que significa su trabajo delante de Dios, así como también ayudándolas con nuestras oraciones.
Soy yo la que tengo más necesidad de ellas, pues soy la más débil de cuerpo y de ánimo, aunque tengo la dicha de ser su muy humilde servidora y obligada hija,
L. DE MARILLAC
Dirección: Al padre Vicente, superior general de la Misión.







