Aunque estoy de retiro, no dejo de escribirle para encomendar a sus oraciones a una persona de la Compañía, que ha muerto, el padre Nouelly, fallecido en Argel, donde había sido enviado para asistir a los pobres esclavos cristianos, con los que se portó tan dignamente que prefirió exponerse al peligro del contagio de los pobres enfermos que dejar de socorrerles hasta su último suspiro, de modo que se contagió del mismo mal y murió. El hermano Barreau, su compañero, me ha escrito cosas muy impresionantes y de mucha edificación.
Vicente de Paúl, Carta 1033: A un Sacerdote de La Misión

[Fines de septiembre o principios de octubre. 1647]






