[Julio 1647]
Padre:
La experiencia acabará enseñándonos que con razón tenía miedo de la residencia de Bicêtre. Esas damas quieren de nuestras hermanas lo imposible. Escogieron para su alojamiento unas habitaciones pequeñas, donde el aire se corrompe en seguida, y dejan las grandes; y nuestras pobres hermanas no se atreven a decir nada. No quieren tampoco que les digan misa, y las hermanas tienen que ir a oírla a Gentilly. ¿Qué harán los niños entretanto? ¿quién hará la faena?
Lleva la presente la hermana Genoveva; le ruego que haga el favor de hablar con ella. Ella le expondrá todas las preocupaciones que tienen y las pretensiones de las damas. Temo que habrá que dejar el servicio de esos pobres niños.
Que se haga la voluntad de Dios, por la que soy, padre, su muy obediente y muy obligada hija y servidora.
L. DE MARILLAC
¿Querrá acordarse de nuestras dos damas que estarán preparadas para confesarse mañana por la mañana, si es posible?
Dirección: Al padre Vicente.







