Señorita:
La señora duquesa ha obtenido cien escudos del señor superintendente para esas buenas religiosas. Que se los [entreguen], con la condición de que se vuelvan a su casa. Entretanto hágales que den clase y vea cómo llevan la escuela. Tienen gracia de Dios para esto. Haga el favor de no decirles nada de esos cien escudos.







