[Junio 1647]
Padre:
Si quisiera su caridad proponerle al dueño de la casa próxima a San Lorenzo que se alojase en los locales que tiene arrendados al cervecero, con la debida indemnización que la harían las damas, podríamos acomodar bien las cosas para los niños.
No tengo más remedio que decirle que hoy he estado muy preocupada por el temor de la predestinación, a propósito de algunos pensamientos que tuve en la oración; esto ha angustiado a mi espíritu de tal modo que he tenido que hacer un acto de aceptación de la voluntad de Dios sobre mi hijo y sobre mí a fin de ser siempre objeto de su justicia.
Me olvidé de pedirle permiso para comulgar durante toda la novena en que se dice la misa del Espíritu Santo. Empezó el viernes. Sirviéndome del permiso que me dio su caridad de comulgar siempre que la salud me lo permita, he estado comulgando todos estos días de la novena. No me atrevo e continuar sin su permiso especial; se lo pido por amor de Dios, pues tengo mucha necesidad de ello. Soy su muy obligada hija y humilde servidora,
L. DE M.
Dirección: Al padre Vicente.







