11 mayo 1647
El señor obispo de Tréguier desea tener durante un mes o dos a alguno de nuestra Compañía para que le ayude a ponerse al corriente de sus funciones episcopales cuando entre en su obispado, en donde tiene que estar ocho o diez días antes de Pentecostés. No ha hablado todavía en público más que dos o tres veces, por insinuación del padre du Chesne, que lo llevó expresamente a una misión y lo formó en nuestro pequeño método, de forma que no quiere ya hablar de otra manera. Es un buen espíritu, juicioso y sencillo. Tiene mucho afecto a la Compañía, a la que piensa establecer en su obispado, si encuentra medios para ello. Tiene miedo de que, si no dispone de este medio para los ejercicios espirituales, como visitas, exhortaciones, predicaciones, catecismos, etcétera, no podrá comenzar ni continuar nada. Pues bien, recurro a usted para este fin y le ruego que se dirija a Tréguier antes de Pentecostés y que tome como compañero al hermano… No le hablo de la manera con que es conveniente tratar con este buen señor; la humildad, la mansedumbre, el celo y el respeto que Nuestro Señor le ha dado harán en usted todo lo que convenga.







