6 mayo 1647
Ya hemos regresado de la misión de… Comprendía cinco parroquias, aparte de la asistencia de otras vecinas. Ha habido un gran número de conversiones y confesiones generales, a pesar de la dureza del pueblo, que era muy difícil de conmover, hasta el punto de que casi nos fallaron los ánimos al comienzo. Pero Nuestro Señor quiso consolarnos al final de la misión, tocando estos corazones endurecidos y derramando sobre ellos gracias tan abundantes que los que al comienzo no querían escucharnos, al final de la misión no querían separarse de nosotros. De modo que el día de nuestra partida, al ir a la iglesia a recibir la bendición del señor párroco, acudió todo el pueblo a la iglesia y se puso a llorar y a gritar Misericordia, como si marchándonos les hubiéramos quitado la vida; por eso nos costó mucho escapar de allí.
Hay muchos de la nobleza de la ciudad de Génova que han venido aquí para asistir a los actos de la misión, quedando muy edificados. El señor cardenal arzobispo de Génova ha venido a dar la confirmación; luego, cuando estaba comiendo con los misioneros y algunos señores que le acompañaban, le envió un obsequio cierto señor de aquellas tierras, pero él se excusó de aceptarlo, diciendo que los misioneros tenían como regla no recibir nada durante la misión, y lo despidió.







