[Túnez, entre 1645 y mayo de 1648]
Se sentiría usted entusiasmado al escuchar, los domingos y días de fiesta, cantar en nuestras iglesias y capillas el Exaudiat y las demás oraciones por el rey de Francia, por el que los mismos extranjeros demuestran mucho respeto y afecto; así como también al ver con qué devoción ofrecen estos pobres cautivos sus oraciones por todos sus bienhechores, que en su mayoría reconocen que están en Francia o provienen de Francia; y no es pequeño motivo de consuelo ver aquí a casi toda clase de naciones en medio de hierros y de cadenas rezando a Dios por los franceses.







