París, 8 marzo 16-17
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La presente es para bendecir a Dios por las gracias que le da en la dirección del seminario y por las buenas disposiciones de su alma, que le hacen obrar con tanta confianza en Nuestro Señor, como se ve en sus cartas que me llenan de admiración. Esta virtud, junto con las de la humildad y la mansedumbre, practicadas con esos buenos eclesiásticos, producirán efectos admirables en sus almas, ya que Dios mismo animará con su espíritu sus palabras y sus ejemplos, dándole su luz y su fuerza. Y finalmente le colmará de sus eternos consuelos. Tal es la oración que le haga postrado ante él, y que le haré durante toda mi vida, va que le quiero con todo afecto y soy en su amor su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en Génova.







