Mercuès, 3 marzo 1647.
Padre:
Veo la misma dificultad que usted en recibir en el seminario a esos dos muchachos de quienes le escribí, y así se lo he dicho al padre Testacy; pero he creído conveniente escribirle a usted, remitiéndome por completo a su juicio, Entretanto, el señor del lugar y parte de los habitantes que resistían han ido accediendo. Procuraré mantenerles en esta misma situación, hasta que Dios nos dé a conocer su voluntad para tener un colegio en Cahors, a fin de educar e instruir allí a las personas que se dediquen a su servicio en el estado eclesiástico y nos proporcione los medios para llevarlo a cabo, tal como lo hará si es su voluntad. Esta fundación de mil escudos para esos dos jóvenes puede ser un comienzo.
Ha hecho usted bien al no hablar al señor de la Marguerie de lo que le escribí sobre su hijo, ya que sigue con la opinión que usted me indica.
El provincial de los capuchinos no le es muy conocido. No le ha dicho a usted las quejas que los suyos me han dado, no sólo por carta, sino de viva voz. Le envío una copia de la carta que el rey me ha escrito sobre él, y otra del señor nuncio, para que las lea usted cuando no tenga otra cosa que hacer; con ello podrá usted formarse una idea de su espíritu. Haga el favor de olvidar todo esto y deje que la gente hable. Ya conoce usted mi norma en este asunto, que seguiré con toda fidelidad.
Le ruego que reciba como pensionistas en Bons-Enfants a estos dos buenos religiosos, en el mismo plan que los demás, mientras estén en París. Van allá para estudiar el asunto de Santa Genoveva; le ruego que les preste su asistencia.
Se sentiría usted lleno de gozo si viera lo bien que va vuestro seminario. El buen padre Testacy está maravillado. Es muy buen sacerdote. Me gustaría que tuviera tanta experiencia como bondad.
Le ruego en nombre de Dios que tenga piedad de las diócesis de Montauban y de Sarlat y de la mía, que sufre con sus desórdenes.
Unas palabras de recomendación al señor de Morangis por nuestros buenos religiosos les sería de mucha utilidad.
Entretanto, créame, padre…
ALANO, Obispo de Cahors.







