París, 23 diciembre 1646.
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea [siempre con nosotros].
¿Cómo no recibir con cariño [sus cartas] y no sentirse consolado al [ver cómo no cesa usted de] b[usca]r la salvación [de las almas? Su celo] me [ha impresionado y] produce [en mí tal alegría que no puedo expresarla. No dejo] de a[gradecérselo a Dios y de pe]dir[le que] le [siga concediendo las gracias que les da [para la fun]daci[ón de Luçon. Tenga confianza], padre; en hora buena! [Va usted al empezar una obra de [la que Nuestro Señor] quiere sacar la salvación de infinidad de [almas y] la total santificación de la suya. Mientras usted lleva a cabo este negocio, nosotros prepararemos los obreros necesarios, a saber, un sacerdote nuestro, que ya tengo pensado, con algún hermano clérigo y dos buenos eclesiásticos de nuestro seminario de Bons-Enfants, que desean pasar un año o dos sirviendo a los pobres del campo y que les dejarán muy satisfechos, según espero. Pero antes de enviar a nadie, haga el favor de tener preparadas las cosas, aunque sin llegar a decidir sobre las condiciones que le propongan, bien sea el señor obispo o su clero, bien el señor arcediano, hasta que yo las conozca.
Ruego a Nuestro Señor Jesucristo que, puesto que ha querido encomendarle un asunto que le ataña, le dé la plenitud de su espíritu y de su prudencia en gobernar para que lo lleve a cabo en su honor y en su intención.
Al señor arcediano le [gustaría la] misión todos [los año]s en su distrito… [Para lo primero] puede usted comprometerse, [pero] no para lo segundo, a no ser para dos o tres aldeas todo lo más. Ya me dirá lo que ha resuelto. Me tomo el honor de escribirle y de atestiguarle nuestra sumisión a los deseos de esos señores y a los suyos, y la gratitud que siento por el favor que nos hace. Le ruego que le dé todas las seguridades posibles.
Siento un gran afecto por usted: ¡Dios quiera unir nuestros corazones en su amor en el tiempo y en la eternidad! Soy en él su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.
He retrasado el envío de la carta al señor arcediano y a los demás hasta que se las pueda enviar a usted a Richelieu o a Luçon. No diga nada de que esos sacerdotes no son de la Compañía.
Al pie de la primera página: Padre Chiroye.







