Vicente de Paúl, Carta 0917: A Edmundo Dwyer, Obispo De Limerick

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CREDITS
Author: Vicente de Paúl .
Estimated Reading Time:

Primera redacción

París, 15 [octubre 1646]

Monseñor:

Por fin [marchan] a I[rlanda] ocho misioneros. [Entre ellos] hay cinco irlandeses, [un sacerdote y un clérigo francés] y un hermano inglés. El s[acerdote francés va para] dirigir la Compañía, según me aconsejaba el difunto señor Skyddie, que me decía antes de morir que creía que habíamos de hacerlo así; el clérigo ha [aprendido] canto. Todos ellos temen y aman a Dios y tienen celo por la salvación del prójimo, gracias a Nuestro Señor. Van a postrarse a sus pies, monseñor, y a ofrecerse al servicio de S[u] S[eñoría] Ilustrísima y de los señores prelados, a quienes con el tiempo puedan hacer algún servicio. Estamos educando aquí a otros, a los que podremos enviar cuando estén formados, si encontramos la forma de poder]es ayudar aplicándoles algún beneficio, sin que sean carga para el pueblo adonde vayan a misionar. ¡Ojalá pudiera ser yo de ese grupo! Dios sabe con cuánta ilusión iría y con cuánto afecto le ofrezco esta pequeña tropa, junto con mi obediencia perpetua. Le suplico humildemente, monseñor, que así lo acepte.

Segunda redacción

Me tomé el honor de manifestar a Su S[eñoría] Ilustrísima, cuando estuvo en esta ciudad, las órdenes que había recibido del Santo Padre de enviar algunos misioneros de nuestra Compañía a Irlanda. Diversas complicaciones me lo han impedido cumplir hasta ahora. Finalmente, monseñor, van ocho a postrarse sus pies para pedir su santa bendición.

Nos han hablado aquí de la maravillosa conducta de S [u] S[eñoría] ya que sólo de usted, después de Dios, proceden los felices resultados que la iglesia y el estado han alcanzado en ese país. ¡Ay, monseñor! No resulta esto difícil de creer para cuantos le conocen, ya que yo mismo siempre he salido de hablar con usted con el pensamiento de que el espíritu de Dios y sus santas obras residen en usted. Si Nuestro Señor quiere que todo resulte según los deseos de Su Señoría, siempre le recordaré en el cielo y en la tierra. Le ruego, monseñor, que me conceda el honor de besar las manos sagradas de S[u] S[eñoría] Ilustrísima, postrado en espíritu a sus pies, pues soy, en el amor de Nuestro Señor y de su santa Madre…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *